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Las cosas que nadie me dijo antes de parir (y yo hubiera deseado que lo hicieran), por Nati Iscaro

  • 19/7/17 -

¡Buen día a todoooooooooos! Antes de compartir el BRILLANTE post de hoy escrito por mi queridísima amiga Nati Iscaro (¡y lujo de colaboradora de Alma Singer!), quiero contarles que ya nació Justinaaaaaa, ¡su tercera hija! ¡Ñaaaaa! ¡Es un bomboncito! Felicidades familiaaaaa, y bienvenida pitufina al mundo. ¡Qué madraza elegiste Justi! :D

Ahora sí, hagamos de cuenta que retrocedemos en el tiempo, que Nati está embarazada de Joaco, su primer hijo, y que alguien tuvo la amabilidad de contarle estas cosas…


Feliz lectura :D


Las cosas que nadie me dijo antes de parir
(y yo hubiera deseado que lo hicieran)




Foto por Bridget Coila.

El título es engañoso. Muchas veces creo haber oído algunas de esas frases, pero sin darles un crédito real. Es como si yo hubiera pensado: bueno, no puede ser tan terrible. O, después de todo, tuviste más hijos ¿o no? No es tan grave. Y la realidad es que aun cuando ya tuviste hijos, te olvidás de todo, es como una amnesia saludable para la supervivencia de la especie. Algunas cosas que quisiera que me hubieran dicho son:

“Vas a estar insoportable si no dormís”. Claro, todo el mundo te dice “no vas a dormir nada” o “chau sueño”, pero nadie te dice qué es lo que le pasa a tu organismo cuando no dormís. Y lo que pasa es horrible: estas de mal humor, trastornada, olvidás todo, llorás por cualquier cosa, sos tu peor versión. Quizá si alguien me lo hubiera dicho, cuando el bebé dormía yo no me la hubiera pasado limpiado, ordenando, trabajando, o lo que sea. Con el segundo mejoré: cuando Gaspar dormía, siempre que podía, me tiraba a dormir con él. Y no hay nada más lindo que dormir con tu bebé al lado respirando. Puede ser él en su catre o cuna de colecho, pero siempre cerquita de mamá.

“No organices gran cosa para los primeros meses del bebé”. Muchas veces escucho a mamás decir que van a estar trabajando proyectos nuevos, o se van a poner a estudiar algo nuevo, todo cuando nace el bebé. A mí también me pasó. Y algunas tal vez lo logran, pero la mayoría no. La realidad es que cuando nace el bebé nuestra cabeza está ahí, cuerpo, espíritu, todo. Y no te preocupa eso. Y está perfecto. Organizar visitas o paseos demasiado orquestados, cursos, clases… todo eso se hace difícil, la mayoría de las veces ni siquiera tenemos ganas. Y no pasa nada. Tal vez nos pasa que estamos tan acostumbradas a hacer lo que queremos cuando queremos, que nos resistimos a las nuevas reglas del juego, durante un tiempo. Porque el cambio puede ser difícil. De pronto hay horarios de sueño, de comida, de paseo, y vos ya no importás demasiado (hablo de los primeros meses). Cuando pude entregarme a esto sin resistirme, la pasé muchísimo mejor. Cuando intenté planes chinos, terminé enojada con todo el mundo y conmigo, y también con el bebé que lloraba sin parar. Porque la realidad es que él no está listo para demasiado estímulo: él sólo quería mamá, mimo, teta, caca y sueño. Y sanseacabó.

“Dar la teta puede doler”. Claro, es maravilloso una vez que fluye y cuando le encontrás la vuelta. Cuando estaba canchera, hubo momentos en que daba la teta caminando, parada, en un teatro, un supermercado, en la calle, o francamente cualquier lugar en que me encontrara. ¡Me convertí en Playboy-mamy-live! Pero lo cierto es que al comienzo no siempre es así. Y a veces puede doler. Eso no quiere decir que no puedas dar la teta, ni que es algo imposible para vos. Simplemente que hay que pedir ayuda. ¿A quién? La palabra mágica aquí es “puericultoras”. Ellas pueden presentarse en la clínica donde des a luz, y si no podés encontrarlas en Fundalam o Liga de la leche. A Fundalam llamé por teléfono cuando se me hinchó una de las lolas, me contuvieron y ayudaron y explicaron posibles motivos. Finalmente fui, porque me quedaba muy cerca, y fue un hallazgo que no dejo de recomendar. Además de dar cursos, talleres y grupos de apoyo, tienen “una guardia” adonde se paga una atención y te explican todo lo que necesites. Vas con tu bebé y son súper contenedoras y ¡saben mucho! Otra vez fui para que me enseñen a usar el sacaleches, porque me hacía doler, y también fue de gran ayuda. También sé de amigas que han llamado puericultoras a sus casas, y también estuvieron felices con los resultados. Como siempre, hay que animarse a pedir ayuda y saber que el dolor es una señal de que algo no está bien, pero tiene solución. Eso no te hace mala madre, ¡¡¡te hace una más de nosotras!!!!

“El pitulín para abajo”. Ok, parece un chiste o un libro de niños, pero es bien básico. Cuando le pongas el pañal a un bebé varón, el pitulín va para abajo, sino el bebé se empapa, y es un enchastre. También hay que tener en cuenta que cuando se enfría se hace pis, así que si está sin pañal porque lo bañaste, y lo tenés un ratito arriba del cambiador, te mea encima. Y, a diferencia de una beba mujer –que se empapa hacia abajo- el bebé te baña a vos, con su pis y su manguera móvil. Para tener en cuenta. Quien sepa de las nenas que cuente, me imagino el lago Lácar que llega hasta el cuello y el pelo, una delicia…

“Los niños pueden tener cólicos, y son muy angustiantes para las mamás”. Me pasó con el primero de mis hijos. Joaco lloraba todos los días tipo 7pm. Podía durar diez minutos, quince, veinte, cuarenta. Y lloraba como si se fuera a morir, exasperado, retorciéndose. A mi hijo le dolía algo y yo no podía hacer nada. Era horrible. Me fueron tirando tips. Por ejemplo, en la clínica donde nació, la enfermera abría el grifo y lo acercaba, me decía que el sonido del agua le hacía acordar a la panza y lo calmaba, y a veces funcionaba. Otra técnica era ponerlo boca abajo y darle palmaditas en la espalda, algo que mi marido hacía y a él le servía para calmarlo. Si no la bicicleta con los pies, acostadito, para liberar los gases. En fin, muchas cosas que me fueron diciendo y aportando. Pero nadie me dijo lo terrible que era ver a tu hijo sufrir, o que esos llantos se debían a su estómago en formación, que era normal, que iba a llorar, que sólo debía mimarlo y no estresarme porque iba a ponerlo peor a él. Yo sólo la pasaba pésimo y, al principio, hasta que me puse canchera, me costaba acompañarlo a pasar por el dolor.

“Cada niño tiene su tiempo”. Comparar es odioso, uno lo sabe, pero resulta que recibís los mailings de rigor que te dicen todo lo que debería estar haciendo tu hijo según su edad evolutiva. O te encontrás con otros nenes de su edad en la plaza, y los ves más avanzados en el habla, la destreza física, la alimentación, los juegos… Y te sentís mal. Mal por vos, porque sos una pésima madre, y mal por ellos, porque no se sientan diferentes, frustrados, etc. Pero, con suerte, en algún momento entendés que tu hijo es único y especial, que tiene su personalidad, sus gustos, intereses, y un tiempo especial para adaptarse al mundo fascinante que lo rodea. Está bueno poder enseñarlos a quererse tal y como son, ¡si así son maravillosos!

“Los chicos no van a quererte siempre, y es normal”. Los chicos pueden decirte cosas hirientes, aún de chiquitos. “No te quiero”, “Que venga papá”, y algo adentro tuyo parece que se astilla en pedazos. Pero eso no quiere decir que estés haciendo algo mal, sino que le estás marcando un límite y no le gusta. Quizá puedas hablarlo con él en ese momento, o quizá está tan ofuscado que no se pueda, pero más tarde podés retomar el tema, o simplemente no haga falta charlarlo. Pero es importante que recordemos que crecer no siempre es fácil, y hacer caso a los adultos mucho menos. Pero los papás muchas veces sabemos qué es lo mejor, aun cuando no sea tan divertido.



Foto por Amanda M.

De yapa, algunas cosas que fui aprendiendo cuando nació mi segundo hijo, Gaspar, sobre la crianza cuando de hermanos:

“Todos nuestros hijos son diferentes, y únicos a su manera”.
“Todos los chicos pueden hacer cosas horribles en un momento dado, y eso no los vuelve anormales”.
“Aunque no parezca, los hermanos se quieren, aun cuando no siempre lo demuestren”.
“No está bueno dar recompensas y castigos todo el tiempo, así sembramos la discordia”.
“Es necesario que aprendan lo que significa compartir. Hay que machacar el concepto todo el tiempo, incluso con nuestro ejemplo”.
“Siempre les recuerdo a los míos que su hermano es su mejor amigo para toda la vida. No sé si todavía lo entiendan, pero siento que es algo que un día van a apreciar”.

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Brillante post de Nati. Obvio lo leí antes de tener a Jazmín y me trajo mucha paz en momentos donde el llanto se hace devastadoramente insoportable (¡malditos cólicos!). ¿A ustedes qué les pareció? ¿Quién tiene algo más para contar que ayude a futuros padres? ¡Cuenten, nos interesa mucho! :D


¡Muy feliz miércoles a todos!


5 comentarios

  1. Muy bueno para compartirlo, si es así la maternidad, muchos de estos temas son los que charlo en mi trabajo en maternidad y en las charlas de mi consultorio. Me gusta mucho cuando una mamá lo comparte para otras!!! :)

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  2. Me encantó, estoy de acuerdo en todo. Particularmente a mi como mamá primeriza me costó mucho esto de no hacer mega planes o encarar nuevos proyectos. A las emprendedoras nos cuesta! Lo mejor es como dice, relajarse y dejarse llevar, parece un montón pero en realidad es poquito el tiempo de dependencia total y mejor disfrutarlo!

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  3. Estoy muy muy de acuerdo con todo. Agrego algo relacionado con el tiempo. Por más raro que parezca antes de ser mamá en el primer mes del bebé hay días que no vas a poder ni bañarte porque la demanda es alta en imprevisible. Pero pasa y con el tiempo todo se va volviendo más fácil. Besos

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  4. Qué lindo post! Está buenísimo. Muy genia y generosa Nati. Es todo tal cual lo que dice. Sobre todo esto de no resistirse a que las cosas cambiaron y punto! Eso a mí me hubiera venido bien. Mi culo inquieto no quería aceptarlo. :) Un abrazo a ambas madrazas.

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  5. Es asi, no hay tiempo ni para bañarse. Creo que todo seria mejor si, además, no tuviéramos tantos mandatos dando vuelta relacionados con la perfección: la mejor madre, la mejor mujer, la mejor en el laburo, la mas linda...

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