Si bien ya hice la presentación oficial de la Comunidad del Trueque, siento que me quedó afuera mucho de Lau. Supongo que nunca me voy a quedar 100% conforme cuando escribo sobre amigos, así que apelo a las fotos que saqué el sábado pasado en su casa porque, como todo hábitat real, refleja perfectamente a su dueña.
Epa… apareció un hilo de inspiración y me dice que mi amiga es colores, música, delirio, creación, ideas, amiguera, sonrisas constantes, generosidad al máximo, nunca un mal humor, nubes en el cielo, cuelgues compañeros, la palabra justa en el momento justo, recreos de laburo, silencios bien puestos, muecas a la distancia, bailes improvisados, gestos teatrales, sabiduría condensada, ganas de estar bien y de hacer bien. Sí. Mi amiga es EL Unicornio. Y cuánto más feliz es transitar mis días con un unicornio al lado. Se los recomiendo: si se encuentran con uno, ofrézcanle un chicle y háganse amigos.
V - Merce ¡esta foto es tan buena que la quiero hacer remera!
M - ¡Jajajajaj pánfila! ¡Estás loca! ¡Hacé lo que quieras!
V - ¡Genial! De un lado tu foto y del otro lado de la remera tu nombre completo… ¿cómo era?
M - Maria de las Mercedes Dolores Aída Isabel.
V - ¡Seeeeee! Ese nombre tiene rock, ¡tiene que ser remera, una llena de colores!
Algo parecido a esa conversación se dio hace un tiempito con Mercedes Marques, Editora Jefa del Suplemento Home del diario Perfil. O sea, mi jefa. Pero evitémonos la pompa y circunstancia de llamarla por su nombre completo (ni el corto, ni el largo) y evitémonos el debate de si soy o no una chupa medias que publica a su jefa en la semana temática de decoración. Está clarísimo: alguien que te da permiso para publicar esa foto en tu blog se merece un post porque entiende por donde pasa la vida: por descostillarse de la risa en su cara. Y a mí Merce me dio permiso para reírme. Todo el día, non-stop, en ese feliz lugar que –por suerte- llamo trabajo.
Hace una semana celebré dos años como redactora de Home. Pero no sólo festejé que todavía no se hayan dado cuenta que soy una ladri con suerte, sino que también brindé con Cindor por cada día que pasé divirtiéndome en la redacción. Y Merce tiene mucho que ver con todo esto: por tomarse las cosas en serio pero con humor y una sonrisa eterna, por consentirme ydejarme hacer notas que a mí me divierten (independientemente de lo que piensen los de comercial), por compartirme su mirada profesional, por decirme Penélope cada vez que necesita que acorte una nota, por darme pase libre a todos los eventos que yo tenga ganas de ir, por apoyarme en mis proyectos personales, por alegrarse cuando algo me sale bien, por enseñarme, por contagiarme su risa y por dejarme crecer.
Su casa es el fiel reflejo de una mujer optimista, curiosa, lectora, reflexiva, madraza y abuelaza, viajera, esteta y respetuosa de sus legados (los que recibe y los que se asegura dejar). Es una persona llena poesía y colores por eso creo que es mejor silenciar mis palabras para dejar que sus rincones, objetos y espacios la presenten. Yo me quedo con sus risas.