PLAY | Two
Birds - Regina Spektor
Se cae el cielo, y
con cada gota, más sueño. La lluvia tiene ese poder somnífero en mí, pero no chiquita,
no puedo tirarme a dormir, tengo que trabajar. Así que le pongo un gran
paraguas al cielo y empiezo a diseñar. Extiendo un increíble puyo norteño tejido
a mano sobre el boulevard y cuelgo una infinidad de tulmas de lana de oveja de
todos los colores de las orejas de los árboles del barrio. Ya que estoy,
extiendo varias lámparas “Piola” de una terraza de edificio a otra, y posiciono
búhos de metal con sus lindos apliques de color sobre los techos de las casas
de Núñez. Ahora sí. Mi paisaje urbano se convirtió en una colorida fiesta del
norte y con su shock de color se activó el reloj despertador de mis pestañas.
Tengo
que agradecerle a Vale y Caro de Quiero Norte por facilitarme estas bellezas y su
apasionada historia…






























