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Magnetic Zeros
Hace pocos meses
tuve el placer de conocer Flexible (el laboratorio de arte + juego + ciencia +
tecnología dirigido por Micaela Puig, que conocimos en detalle – y con
enseñanza APB de vida – en este post de Alma).
Ese día me reencontré con colegas comunicadoras y conocí a otras emprendedoras
muy copadas. Todas tenemos en común el hecho de ser mamás, y ahí estábamos
todas, con nuestros retoños, disfrutando una merienda creativa sin igual. Entre
esas personas estaba Bárbara Prajs, fundadora de Ámbar y Toto (una marca que
tiene como propósito transmitir valores, educar e incentivar el vínculo
familiar), y mamá de Ámbar, una nena súper dulce, cariñosa y claramente feliz.
Sus gestos y movimientos demostraban una crianza en libertad y con confianza en
ella, para que ella tenga confianza en sí misma. Hermoso, realmente. Ella es el
mejor ejemplo de que la obra de su mamá, a través de Ámbar y Toto, cumple sus
objetivos :) Conozcamos a Barbi, veámonos cómo nació todo esto BUENO que vi con
mis propios ojos, una tarde de verano…
Mi
nombre es Bárbara Prajs y empiezo a contarte un poco de mi infancia. De chica
me encantaba coser la ropa de las muñecas, diseñar muñecos, armar la casa de
las Barbies con cajas de cartón y elementos sueltos (lo que hoy se llama
materiales reciclados) :) Amaba volver a
mi casa después de la escuela o los fines de semana y me quedaba horas y horas
haciendo esto que me hacía muy feliz. Por suerte tenía una abuela que me daba
muchas telas y un abuelo peletero que me daba retazos de cuero. Mi infancia fue de mucha creatividad que me
permitió dejar volar mucho mi imaginación y de disfrutar del silencio y de
estar conmigo misma. En mi casa tuve una mamá abogada y un para ingeniero
con mucho interés en la parte espiritual. Y eso me marcó mucho porque las conversaciones con mi papá me llevaron
a pensar cuál era el sentido de la vida desde muy temprana edad.
Desde mi
adolescencia empecé a hacer cursos y talleres de todos los temas que se te
ocurran, ya que no me gusta hacer sólo
una cosa, sino que me interesan muchos temas ej: Alfarería, Conservas, Huertas,
Flamenco, Astrología, Español para extranjeros, ¡y muchos otros más!
A
la hora de elegir la carrera me decidí por Diseño
Gráfico (aunque me hubiera gustado hacer psicología) y durante doce años me
dediqué al diseño digital. Del 2007 al 2010 tuve la hermosa oportunidad de
vivir en Bogotá (Colombia) y eso marcó un primer cambio en mi mundo laboral. Siempre me interesó la parte social,
así que de vuelta en Argentina decidí dejar del lado el diseño e ir por ello.
Del 2010 al 2013 trabajé de Coordinadora
en una Organización Social donde brindábamos talleres de Higiene y Hábitos
Saludables en escuelas públicas del Partido de Pilar (llegamos a 45 escuelas en
esos tres años) y también acompañamos a mujeres embarazadas en contextos de
vulnerabilidad. En esos años, llegó a
casa Toto (nuestro perro "Beagle") que fue nuestro primer
"hijo" y al año siguiente (2012) llegó la pequeña Ámbar. Con la
llegada de ellos sentí que había conformada mi propia familia.
Del
2013 al 2015 trabajé en una Empresa Social donde se capacitaba a personas en
contexto de vulnerabilidad para luego ofrecerles oportunidades de trabajo. Esta
experiencia me marcó mucho porque pude conocer muchas historias y realidades. Aprendí lo que es acompañar a alguien y
verlo crecer, ver el cambio de una persona cuando se la valora y se le da un
lugar. En ese tiempo también me
descubrí yo, y aprendí cuáles eran mis fortalezas y lo que tenía yo para
ofrecer. Siempre le dediqué mucho tiempo al trabajo y se me estaba
complicando combinarlo con la maternidad. Rompí la "regla familiar" y
decidí dejar el trabajo y elegí acompañar más Ámbar y estar más presente en la
época del jardín. Me costó muchísimo
esta decisión porque amaba lo que hacía, pero había una nena que también
necesitaba a su mamá.
Lo hermoso es que,
al enfocarse en estar para su hija, también se dio el espacio para estar
consigo misma…
En ese vacío empecé
a reencontrarme y a reconectarme con lo que me gustaba.
Una de las cosas que hice en ese tiempo fue ir a Once, ya que amo las telas y
entrar a las mercerías. Y una de las veces que fui encontré dos telas que me
encantaron. Compré dos retazos y se me ocurrió hacer dos delantales para Ámbar.
En una de esas visitas encontré también un palo de amasar pequeño y lo compré.
Así de a poco empecé a armar sin darme cuenta el primer "Set de
Cocina". Un año atrás había hecho una ilustración de Ámbar y Toto, así que
la volví a buscar y diseñé con eso la etiqueta de la caja.
¡Once es una caja
de sorpresas! Cuántas semillitas de emprendimientos geniales habrá plantado
esta zona porteña :D En fin, sigamos, que esta semilla se regó con reflexiones
y deseos de dar respuestas…






