Cuando dije que había arrancado la Temporada de Picnics no estaba bromeando. De hecho, me gustaría hacer muchos más picnics de los que hice hasta ahora… quiero ser como Mirtha, ¡invitarte a pasar al mantel de picnic para almorzar! (Eso pero dejando a mis invitados terminar sus respuestas). En fin, si la cámara me sigue, vamos al otro picnic que hice hasta ahora, auspiciado por Violraviol, por supuesto. ¡Música maestruli!
La lectora y el voyeur
Sobre una loma de la Buenos Aires recoleta, cuatro mujeres abrieron su mantel de picnic y sacaron de bolsas de tela su mejor vajilla. Con obsesivo cuidado estético desplegaron cada uno de los asistentes de porcelana de este gran festín y, para cerrar la ceremonia, cupcakes y macarons de Les Croquants, dignos de una sesión de fotos. Luego se sumaron los libros que estaban leyendo, y con una orquesta de pajaritos, retomaron la lectura, dulces en mano… A lo lejos, un hombre mirando al sudeste, donde estaba el mantel, con ganas de sumarse al banquete. The end.
5 o'clock by Diegou
Así les pinté el concepto del picnic que ideó la lectora Anahí para hacer uno de sus posts, éste. La Lectora y sus amigas, Gaby, Sil y yo. Como fotógrafo no podía faltar Diegou, que además demostró su perfecto estado físico yendo y viniendo de la otra punta de la loma hasta acomodarse exactamente por donde pasaba el sol. Al rato se sumó Miguel y su iPhone al cupcake, el novio de Ana, y la charla oscilo entre lo delicioso que estaba todo y la montaña (no la de Recoleta, la de verdad, la del Big Sur, donde los chicos piensan pasar año nuevo).
¿A qué va todo esto? Los picnics inspiran el encuentro, la buena charla, comer bien, sacar fotos y tirarse bajo el sol o los árboles, lo que esté en el momento. Ese es el espíritu de esta temporada, el relajo absoluto. Next stop: Plaza Francia en día de semana con el Unicornio. Mind the gap. Vamos a ver qué sale de eso…
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