Este es un clásico de mi vieja: “¿Por qué conoces tantos lugares lindos y nunca me llevaaas?” (así, con muchas A). Se lee como un reproche pero en realidad es tierna cuando protesta, lo dice con un tonito muy gracioso.
En fin, un buen día decidí cortar con el mal karma y, después de hacer unos trámites capitalistas (shopping) con mis viejos, los llevé a almorzar a Helena. Bueno, yo los llevé hasta el lugar y ellos pagaron.
Helena es un café perfecto. Es tan lindo que hasta tiene machimbre (no me pregunten porqué pero AMO el machimbre a media pared). Está ambientado con colores suaves pero no melosos, tiene un sector con sillón y mesa ratona para quienes buscan tomar algo afuera como en casa y otro con una mesa grande de madera cual comedor para reuniones numerosas, un pizarrón gigante escrito con tizas de colores que anuncia los desayunos y platos del día, una vajilla preciosa y una limonada -riquísima porque no tiene jengibre- traída a la mesa siempre en un pingüino blanco.
Decir que la comida es deliciosa suena como una salida fácil cuando hablamos de un lugar para comer pero es cierto, es deliciosa, simple, súper bien presentada y al precio palermitano justo. Además te atienden con una sonrisa y una onda relajada.
El almuerzo mutó a una escueta clase de fotografía con papá bigotes, para ver eso del ISO, la luz y todos aquellos botoncitos que algún profesor improvisado me enseñó a tocar alguna vez para mejorar las placas. En resumen, estuvo rico y divertido (mamá abrazando al pingüino de la limonada fue sin duda el mejor momento).
Ahora, si la reencarnación existe, espero haberme salvado de volver como una cucaracha porque, al fin de cuentas, llevé a mi mamá a un comer a un lugar lindo.
Muchas gracias chicos de Helena por dejarme sacar las fotos.
El primer post internacional llega a Alma Singer de la mano de Maru, mi amiga peque enardecida con la ambientación de su nuevo hogar, ese glorioso cuasi PH propio que estoy segura lo va a dejar tan lindo, habitable y canchero cuando termine su expedición Martha Stewart que Casa Chaucha le va a querer dedicar una edición especial (¡como pasé el chivo jaja!*).
El tema fue así. Maru me mandó una foto divina de un ambiente cuya silla llamó poderosamente su atención y despertó su faceta caprichito. “La quiero Vero, ¿dónde la consigo?”. No se si la data que le pasé en respuesta le sirvió o no pero en el mismo mail le retruqué con un “¡¿de dónde sacaste esta foto?!”. Me dijo que busque Red SHoes en Facebook así que, después de pasar por 10 páginas fetichistas con los zapatos rojos llegué a este espacio virtual que me hace desear vivir en Ann Arbor, MI, USA, para poder visitar la tienda real.
Catherine Thursby es la dueña de este local y su mail en respuesta al mío me pareció tan optimista, feliz y dulce como cada cosa que crea y vende ahí. Es más, en su página de Facebook se lee que comenzó esta tiendita como un pequeño sueño tonto pero que ella considera que si realmente seguís tu corazón, podés lograr lo que quieras (¿el nivel cursi les suena familiar? ¿eh?).
Catherine se presenta como una persona como cualquier otra que busca dejar su estampa en el mundo aportando objetos e ideas únicas para el hogar mientras hace malabares con su tiempo para lavar la ropa en casa, ir a buscar a los chicos al colegio y hacer las compras en el supermercado. Por suerte puede lograrlo, y todos nos beneficiamos con sus proyectos, aunque en el hemisferio sur sólo podamos disfrutarlos en fotos.
En Red SHoes pueden encontrar objetos shabby chic, vintage y para chicos, productos de boticario, joyas, libros y papelería. Además, Catherine hace a mano almohadones, muñecos de tela, pinturas, jabones para chicos, y tarjetas, así como también restaura y pinta muebles. Todo tiene su impronta alegre y ecléctica, ¿y por qué no empezar esta semana corta con una dosis de color y buenas ondas? Sí, ya se, los empalagué, pero bueno, a veces no puedo controlar al unicornio feliz que llevo adentro.
*Aclaro que esto lo escribí ayer, antes de ver a Jara en Casa Chaucha jaja!
Alma Singer’s first international post arrives with my friend Maru´s email, who is currently very excited decorating her new house, a glorious PH which I’m sure she’ll end up fixing it so beautifully that once her Martha Stewart expedition is over Casa Chaucha will what to dedicate a special edition on it.
This is how it goes. Maru send me a divine picture of a living room equipped with a chair that caught her attention and awakened her whimsical side. “I want it Vero, where can I find it?”. I’m not sure if the data I send her was of any use but in that same response I asked back “where did you get this picture?!”. She replied that I had to search in Facebook for Red SHoes and, after cruising several pages of red shoes’ fetishists, I finally found this virtual space that makes me want to live in Ann Arbor, MI, USA, so as to visit the real one.
Catherine Thursby is the owner of this store and her mail in reply to mine seemed so optimistic, happy and sweet as everything she creates and sells there. Furthermore, in her Facebook page you can read that she started this little shop with just a silly dream, but she truly believes that if you follow your heart, you can achieve ANYTHING! (does the level of cheerfulness rings any bell?)
Catherine presents herself as a person like any other that seeks to leave her stamp in this world by sharing unique objects and ideas to implement in any home while she juggles with her time to do the laundry, go pick up the kids at school and do the groceries. Luckily she can accomplish it and we all benefit from her projects, although some of us can only enjoy them in pictures.
In Red SHoes you can find vintage and shabby chic objects, many others for kids, apothecary resources, jewelry, books and papers, among others. As well, Catherine hand makes pillows, dolls, paitings, soaps for kids, and cards, as well as hand painted furniture. Everything you see has a cheerful feeling, so why don’t we start this short week with this colourful and good vibe dose? I know I might be cloying you but sometimes I just can’t control the happy unicorn that lives inside of me.
¡Perdón pero no puedo evitar caer en este arrebato autorreferencial total! ¡Casa Chaucha publicó hoy donde vivo con mi amiga Tutinaaaa! No tenía dudas de que iba a quedar espectacular y así fue. Mil gracias María por este regalo, la mejor forma de empezar el día. Y qué buenas están las fotoooooooooooooos!!!! Aluciné con todo, el texto, el título, los rincones retratados, todo!! ¡GRACIAS TOTALES!
Link de Casa Chaucha: http://www.casachaucha.com.ar/ Link directo: http://www.casachaucha.com.ar/index.php/2009/08/amigas/
Aprovecho para agradecer a Laura y Maia por los cupcakes, son tan ricos como lindooosss!!! http://needcupcakes.blogspot.com/
¡Alegría alegría, el lunes feriado es un día espectacular! Tanto sol, tantos pajaritos que cantan en la plaza frente de mi casa, y tanta ausencia de algo… sí, ausencia de ruido. Estoy disfrutando del silencio más preciado de todos: la calesita está dormida. Nada de canciones infantiles puesta al mango ni Gaby, Fofó y Miliki desayunando conmigo en casa. Ah, la paz.
Un día así amerita que les comparta algo particularmente lindo, algo que te acelera el corazón de lo lindo que es. Y que mejor preludio que decirles el nombre para que ya entren en clima. Estoy hablando del Hotel boutique BONITO Buenos Aires.
Conocí BONITO por un mailing de Ramona, y quedé fascinada instantáneamente. Pasaron los meses y nunca supe que hacer con tanta información hasta que nació Alma Singer. Claro, como en el blog elijo yo que sale, la ficha BONITO cayó enseguida y acá esta, alegrándonos la fiesta nacional.
El hotel es un pequeño y acogedor espacio donde se fusiona diseño en cada detalle, intervenciones de artistas y una arquitectura inteligente y exquisita (así se presenta en su kit de prensa, y créanme, no hace falta ponerlo en otras palabras).
BONITO fue creado por la diseñadora y artista Yanina Szalkowicz y la licenciada Flavia Tarnofsky, quienes viven bajo el siguiente dogma: “Vivir con arte interfiere en los estados de ánimo, abre la mirada a diferentes experiencias, provoca sensaciones poco habituales, generando espacios de búsqueda, de debate, de expresión.”
Con esa concepción abrieron esta propuesta que consta de cinco luminosas habitaciones ubicadas en el tercer piso de un edificio de Montserrat que data de 1914. Su gran diferencial es que cada una fue intervenida por un artista distinto, que reinterpreta su esencia y plasma su universo particular para que los pasajeros vivan Buenos Aires a través de una sincera experiencia sensorial.
No se trata de cuadros colgados en la pared, sino de verdaderas intervenciones que juegan con la arquitectura del hotel, reformada por el estudio 7ymedio Arquitectura. Son obras que potencian sus rasgos, colores y esencia y, a decir verdad, creo que no existe mejor lienzo que un edificio antiguo para liberar la creación.
Esta es la nómina de artistas invitados:
Habitación 301 - Aja Leith / artista invitado: DGPH
Habitación 302 - Kimber Benton / artista invitado: Juan Sebastián Bruno
Habitación 303 - Jerrica Benton / artista invitado: Juliana Iriart
Habitación 304 - Shana Elmsford / artista invitado: Anabella Papa
Habitación 305 - Carmen "Raya" Alonso / artista invitado: Cecilia Szalkow
Pero guarda, no se trata solamente de ubicar una cama en un cuarto de autor y ponerle dos o tres objetos fabricados circa 1960, 1970. BONITO sabe bien que el huésped movilizado por el arte también aprecia la buena vida así que procura baño privado, frigobar, aire acondicionado, jacuzzi o ducha escocesa y caja de seguridad en cada habitación.
BONITO se completa con un estar-comedor con barra donde se ofrece un servicio de desayuno rico (¡con vajilla y objetos para quedarse encantado!) y además, por suerte para los porteños interesados, en este sector común se realizan eventos culturales, ciclos de música, cine, lecturas y fiestas privadas. Sucede que en BONITO también funciona la galería de arte 15 Litros. Habrá que estar atentos a las próximas presentaciones.
Yanina y Flavio concluyen diciendo:
Nuestro interés es que por este espacio transiten personas que buscan un lugar sensible y diferente, lejos de convenciones y estándares y por sobre todo que tengan ganas de vivir una estadía en Buenos Aires rodeados de bella arquitectura, arte contemporáneo, diseño y un clima cálido y especial.
Hace una semana exacta paseábamos con Agus, Mane, Vicky y Andy por San Telmo (seguimos con los planes guiris, como para no perder la costumbre). Y para hacerla realmente bien nos adentramos por Defensa… un mar de puestos, artesanías, muñecas viejas sin ojos o brazos, libros piratas, bailarines de tango, estatuas vivientes, objetos antiguos, enanos de jardín y más “monchos de la frazada” (chiste interno, ¡sorry!) que espacio para caminar. Un poco agobiante, a decir verdad.
Pero entre tanto estímulo visual, auditivo y olfativo, ya no recuerdo en qué esquina, se asomó una bocanada de aire fresco. Se trataba de una kombi celeste con rejas atadas a sus costados, donde el fotógrafo Gastón Tomasetig exhibe su obra. Más que bocanada de aire fresco, es un aplauso a la fotografía producida con alto nivel de mensaje. Me encantó cada imagen y la forma de presentarla.
Esperé a que Gastón, alto y extravagante, terminara su conversación con una pareja indecisa para pedirle sus datos. Estampó su flickr y mail en un papel de block, cual tarjeta de presentación, y le agradecí ya pensando en postearlo acá.
Como nunca obtuve respuesta suya a mi mail, no me juego a poner sus fotos acá pero les paso el flickr para que puedan ver, leer y sentir qué pasa por la mente de un fotógrafo en kombi.
Por mi laburo suelo ir a numerosos eventos, en su mayoría me interesan (mucho, poquito pero algo seguro) y, los otros que no me mueven la aguja, asisto con mi mejor cara de poker porque tengo que hacerlo. Y punto.
El evento ideal es cuando voy con alguien (y por alguien quiero decir amiga laboral porque hasta ahora no colé a ninguno de mis otros amigos… me pregunto porqué), y que el lanzamiento, la inauguración o excusa prensera se desarrolle en algún lugar lindo y cercano a un bondi o subte que me deje bien. Como no me pagan los viáticos, por lo menos que el paseo se ameno.
Si voy acompañada la paso bomba. Recorro tranquila la muestra o negocio, comento todo lo que haya por comentar, hago sociales con quien me presente mi amiga o el que lleve la cuenta, me río sin filtros, y como y tomo con un relajo que hasta a veces me da vergüenza darme cuenta que estoy esperando que aparezca la próxima bandeja. ¡Papelón!
Ahora, si voy sola, es prácticamente un touch and go. Entro, busco al contacto de prensa (que si no tengo confianza es puro chit chat cordial y nada más), ruego por que haya un discurso o miro lo que tengo que mirar a paso fugaz, no toco un canapé ni loca y mucho menos una copa de vino. Lo único que falta es que me ponga a tono sola en un lugar donde tengo que recatarme.
Pero el jueves pasado concurrí a una presentación que se salió de escala. Fue distinta porque pasó algo inaudito en mi tímida vida de redactora-voy-sola-a-un-evento: hablé con la protagonista de la noche, y nada más ni menos que con Fernanda Cohen.
Ya casi llegando a Tramando, casa matriz de Martín Churba, vi a Fede Platener sentado afuera. Este arquitecto, marchand y cabeza de la original propuesta PLat Pensamiento Lateral es ya casi un íntimo de eventos artísticos, porque los organiza él o simplemente asiste. Es también el curador de la muestra de Fernanda en el Centro Cultural Borges, a punto de inaugurarse este próximo jueves 20 de Agosto, así que era lógico que estuviera acá.
Nos pusimos al día y al toque me preguntó si quería que me presente a un par de personas que él conocía, y por supuesto a Fernanda. En un arrebato de valor le dije que sí (ya se que es ridículo que una redactora sea tímida, ¡déjenme resolverlo!) y fuimos a buscarla.
Fernanda estaba vestida cual Carrie en la presentación de su libro, ¡me encantó el atuendo! Esta petite ilustradora me resultó muy simpática y relajada, como si presentar vidrieras o muestras fuera algo que hace todos los días. Es evidente que ella disfruta mucho de estas oportunidades y que se arremanga con gusto para hacer todo ella misma. Estaba atenta a que todos estuviéramos bien atendidos, y hasta me fue a buscar un mini folleto suyo, ¡a mí!
La artista intervino la vidriera dando a luz a “Moléculas”. Como estoy a un millón de años luz de ser crítica de arte no puedo describirles bien la escena pero les aseguro en criollo que está genial, y personalmente, me produjo una paz tremenda. En su sitio web –¡qué recomiendo a full!- su “About Fer” la describe, entre otras cosas, burbujeante, delicada, inocente, sencilla, profunda, positiva, dulce y diferente. Con escasos cinco minutos de conversación buena onda puedo intuir que Fernanda es así, y si su obra habla de ella, entonces queda comprobado.
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Con la sensación efervescente de haber pasado un buen momento, de haber superado mi timidez periodística (al menos un poco) y haber conocido a una artista muy fresca que promete estar para siempre en mi carpeta de favoritos, me fui. Pero no sola. En la puerta las chicas de prensa me dieron una bolsita divina de Tramando con el media kit y una gotita del talento de Fernanda, que ahora cuelga en mi cuarto.