APERTURA

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Esta semana en Alma...

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ALMA SINGER TAKE ME OUT

Pará ¿quién te apura?


Inspirada por el nombre del lugar a presentar, este post va a ser muy simple. Simple Café. Lo conocí de casualidad. Pasé por su puerta a las corridas, disminuí la velocidad frente a sus ventanales industriales, tomé nota mental de lo mucho que me había gustado (I’ll be back) y volví a subir el ritmo de la caminata. En Buenos Aires el tiempo no para.



Un día después, un mail, un plan de desayuno. Cuatro días más, dos amigas, dos café con leche y dos medialunas: una de manteca y la otra de grasa. Ambas exquisitas. En un lado de la mesa Paulin, artista y genial. Del otro, quien les escribe. En el medio, vajilla blanca, muchos sobrecitos con inscripciones (mis favoritos) y un pote de yogurt de vidrio convertido en una ingeniosa macetita con rosa amarilla. En el aire, conversaciones, confidencias, música tenue, y sonido de lluvia. Largo y tendido le dimos al F5 de nuestras vidas. Paulin termina un relato con un “¡Pará! ¿Quién te apura?”. Risas. Una hora.


Fotos tomadas desde el asiento. Fotos tomadas estando de pie. La búsqueda del tesoro: una buena placa que esté a la altura de un café habitado por aproximadamente cuatro colores, mucho arte y muebles con demasiada onda. Se me escapa un eufórico “¡Me encanta este lugar!” al encargado. Creo que lo asusté. Media hora más.


Un breve y habitual paso por el baño (¡lindo!), más palabras y anécdotas sobre artistas que creen que pueden volar… literalmente. Miro a mi amiga y yo se que ella puede volar, figurativamente. Dos horas. Miro de nuevo el reloj: 12 del medio día. Tengo que estar en el diario pero estoy en Palermo. Y ahí recuerdo, porque todavía lo tengo fresco…


¡Pará! ¿Quién te apura?


Simple Café

Dir.: Godoy Cruz 1558

Tel.: 4772-9995


La libertad sobre rieles


PLAY Time to Pretend MGMT (version relax)


Hace tiempo que vengo pensando en trenes; en cuánto me gusta viajar en este medio de transporte; en los paisajes que se suceden como una película; en los descansos junto a la puerta, así podes estar parada un rato tranquila; en los guardas, sus controles y sus idiomas; en los vendedores ambulantes y sus técnicas (o no) de venta; en los chirridos de las ruedas cuando la curva es pronunciada; en tu dedo marcado en el vidrio cuando afuera hace frío o en tu cabeza casi afuera cuando hace calor y querés sentir el viento en la cara; en la infinidad de canciones que escuchas mientras te colgas observando campos, ciudades y compañeros de vagón; en esos libros o guías que lees… otro viaje aparte; en todas las ceremonias que implica trasladarse sobre rieles, desde que comprás el pasaje y convalidas el billete hasta que descendes en tu destino, cargando la mochila y una sensación de libertad.


Palpas tu libertad. Y te da gusto comprobar que todavía la tenés.


Más fotos Stazione Centrale di Milano

http://www.flickr.com/photos/veromariani/sets/72157622296527929/


La Historia del Amor según mi Nonna


ATENCION: NO LEAS ESTE POST SI NO LEISTE “LA HISTORIA DEL AMOR” DE NICOLE KRAUSS Y TENES GANAS DE HACERLO.


Una de las últimas cosas que metí en mi mochila antes de viajar fue “La Historia del Amor”, edición nueva y empaquetada para regalar. ¿Destinataria de ese libro? Mi nonna, mi compañera de viaje, una vez más.

Yo estuve sólo una semana, ella se quedó casi un mes. Quise dejarle algo que la acompañe, que le genere un clima especial, casi familiar, y que la lleve de la mano por lugares entrañables que sólo cobran sentido cuando los protagonistas de esta novela los transitan.

Volvió de su viaje ya no con un libro nuevo, sino con una historia absorbida y un par de reflexiones en la cabeza. Y en el alma.

Acá les comparto casi todo lo que me mandó hace un rato por mail, salvo un pedacito que me reservo para mí. Sepan disculpar, hay cosas que se quedan en casa.



¿Quién escribió “La Historia del Amor”?


La Historia del Amor es la que todos escribieron. Es la que cada uno va buscando. Desde lo profundo, desde algo tan esencial como el amor mismo.


El cerrajero que abría todas las cerraduras, escribió aquellas 301 páginas, que un día reencuentra enmohecidas; su nunca visto hijo Isaac, muerto en el mismo momento en que lo encuentra.

El tal Litvinoff del que nada se sabe, que se apropia de Alma Mereminski y, luego Jacob Marcus que cree atraparla a través de la traducción de una desconocida, ¿o no? Y por qué no, el mismo David Singer... ¡en Buenos Aires!

Todos y ninguno. Y me atrevo a decir “ellos y nosotros”.

Porque la historia que se nos revela es Alma.

Alma, que como ella afirma, me pusieron el nombre de todas las muchachas de un libro que se titula “La historia del Amor.” ¡De todas las muchachas, Vero! Alma Moritz, Alma Mereminsky, Alma Singer…Alma, siempre Alma.

“¿Qué te hace pensar que esa Alma de La historia del amor es real? pregunta Micha - “Porque lo es. ¿No te das cuenta? Porque Litvinoff, él que escribió el libro, (¿?) no le puso un nombre español como a todos los demás.”

“Porque no podía…..Él podía cambiar cualquier otro detalle, pero no podía cambiarla a ella… (porque estaba enamorado), porque para él, ella era lo único real.”

Si al cerrar el libro alguien sigue buscando “La Historia del Amor”, le sugiero la manera más entrañable de encontrarla: cerrar los ojos y desde adentro dejar salir, como un grito de triunfo “Almaaaaaaaaaaaaaaaa” y escucharla.


Gracias por regalarme “La historia del Amor”


Nonnis. - 25/9/2009


Llamado a la solidaridad


Se necesita de suma urgencia dadores de información acerca de dónde puedo comprar este par de aros. Perdí uno la semana pasada y lo sigo llorando. Cualquier dato que puedan aportar, será felizmente recibido y recompensado.


Muchas gracias. Posta. Muchísimas. Gracias gracias gracias. Grazias para Andy.


En la cocina de Perica, todos tomamos el té


Tengo la sensación de que There’s a fag in the kitchen no es realmente un blog. Sí sí… me vibra que es otra cosa, algo así como que vas a tu carpeta de Marcadores en Mozilla, te metés en la subcarpeta Blogs y, cuando seleccionás There’s a fag in the kitchen, de repente apareces sentada en la cocina de Perica.


Sí. Apareces sentada en un banquito que supongo verde, con Perica y diez amigas suyas más, tomando el té con tacitas alegres de flores, redondeles y Snoopy (gracias Casa Chaucha por la ayuda visual) y limonada servida por un pingüino (yo sigo con la idea de que el pingüino sirve para eso…). Y cereales de colores, tostadas con Tholem y ricas medialunas. Muchas. Sobre un mantel turquesa de pintitas blancas y flores.


Entonces, mientras te preguntás donde quedó la barra de la derecha, donde Perica se presenta como una rosarina con domicilio en Palermo, que escribe porque le gusta, y que no nació para cantar, ves como ella y sus diez amigas charlan animadamente, se ríen, comentan, se pasan la data, se ríen de nuevo y te convidan una medialuna todavía tibia. En esta cocina, en este té puntualmente, no suena Cerati de fondo sino una bossa nova indescifrable para mis oídos inexpertos. Una buena ambientación sonora cuando se funde con las risas.


Y mientras te dedicas a observar la dinámica del grupo, tan natural, te colgas pensando que Perica apareció un día por tu blog con toda la mejor onda y su mirada fresca, relajada sobre de esta vida que nos toca vivir. A veces delineada por nuestros deseos y otras veces, bue, otras veces tenemos que pagar los pañales y ya.


¿Ven? Visitar el blog de Perica no es simplemente leer un par de textos o mirar alguna que otra foto posteada, propia o prestada (que cuando es propia es muy, muy linda). Visitar el blog de Perica es meterse en una cocina cálida, colorida, llena de anécdotas divertidas y “reality bites” (que siempre son los más enriquecedores), donde el mensaje final parece ser “¡la puta que vale la pena estar vivo!”. Además es una puerta a otros blogs muy copados, que ella misma enumera en su barra derecha o podes descubrir por toda la gente que comenta sus posteos. Sin lugar a dudas, acá se cocina algo lindo.


Muchas gracias Perica por la buenísima onda de siempre, por compartir tu mirada relajada del mundo, por incluir a Alma Singer en tus Recomendados del Mes (¡QUÉ FUERTE TÍA!) y por ponerle mucho punch a sus comentarios. No hace falta que te hagas prensa: There’s a fag in the kitchen ya se escapó de tus manos (sino corroboralo con los 20 comentarios promedio que tenes por post… psssssst, eso es muy groso, ¡y lo lograste vos sola!).


Todas las fotos usadas en este post las tomé del blog There’s a fag in the kitchen + del Flickr de Perica, muy pero muy recomendable. Como tiene fotos de su enana hermosa Regina no me animo a postear el link, mejor pídanselo a perica.perica@gmail.com que con la onda que tiene seguro se los pasa al toque.


© Alma Singer
Diseño:Maira Gall.